A veces me pongo a
pensar y siento que tendría que haber dejado de buscarte desde hace
mucho. Ahora que, aunque duela entiendo que no te importo yo ni te
importa nada de lo que hago por vos. Hago cosas inimaginables,
invento planes, pienso hasta las formas más absurdas e imposibles con
tal de estar, aunque sea, un rato con vos. Y aunque intente no tener,
tengo sentimientos y lo único que lográs cada vez que me ilusionás y después me decepcionás, es lastimarme más y más.
La única que tiene que poner un freno a toda esta situación soy yo,
pero sinceramente no puedo, y ni siquiera sé si quiero. Capaz de tanto
estar así, me terminé acostumbrando, y al ser lo único que conozco,
también es la única forma de la que sé vivir. Así, con alti-bajos, pero
con vos. Te veo y automáticamente me olvido de todo lo malo, siempre fué
así, es el efecto que tenés en mi, y lo vas a seguir teniendo hasta
quién sabe cuando. Lo único que rescato del tiempo que pasó, es que ya
las cosas no me afectan como antes, no sé si es porque me estoy
cansando, o si en realidad es que ya estoy tan acostumbrada y saturada
por los problemas que tenemos desde siempre (que desde el principio
estuvieron siempre relacionados con los mismo) que ya no me duele. Capaz
me acostumbré a desilusionarme y ya no me desilusiona, porque ya no me
ilusiona tampoco, no? La verdad no sé, pero así y todo sigo sintiendo esas ganas de seguir estando con vos, a cualquier costo, y de cualquier forma;
sé que cuando te veo, las pocas veces que te veo, valen la pena. Estoy
resignada a esto? Sí, puede ser. Pero no quiero otra cosa tampoco, así
que me la banco, calladita, sigo sufriéndote un poco, pero amándote mucho.